Cuando cuatro miradas se unen para cuidarte Una historia que se ha repetido muchas veces. Carmen llegó a Espacio Reconto sintiéndose invisible. A sus 68 años, después de jubilarse, sentía que había perdido no solo su trabajo, sino también su propósito. Sus hijos notaban que cada día se movía menos, comía peor y sonreía poco. […]
