Mujeres de la Generación X: Por qué postergan la salud mental
La "Generación X" —aquellas mujeres que hoy se encuentran entre los 46 y 61 años— está sosteniendo una carga silenciosa pero monumental. Se trata de la generación de la "triple presencia": mujeres que dividen sus días entre el desarrollo de sus carreras profesionales, la crianza de sus hijos y, de manera cada vez más frecuente, el cuidado de sus padres u otros familiares mayores.
En este complejo escenario familiar y social, existe una tendencia alarmante: la propia salud mental siempre queda en el último lugar de la lista.
Recientemente, la psicogerontóloga Patricia Pinto, fundadora de Espacio Reconto, fue entrevistada por la destacada Revista Ya de El Mercurio para abordar esta realidad que afecta a miles de mujeres en Chile. A través de su experiencia en la práctica clínica, la especialista desglosó los factores culturales, psicológicos y prácticos que llevan a este grupo a normalizar el malestar crónico.
La consulta tardía: Cuando el malestar ya se ha intensificado
Uno de los fenómenos más complejos que se observan en la atención de salud mental es la demora en la búsqueda de apoyo profesional. De acuerdo con datos internacionales citados en el reportaje, cerca del 90% de las mujeres de esta generación que presentan problemas como ansiedad, trastornos del sueño o agobio, no busca ayuda de especialistas.
Este patrón es ratificado por la fundadora de Espacio Reconto desde la realidad local. “Son mujeres que muchas veces llegan, no con un insomnio ocasional, sino con uno severo, sintomatología ansiosa y depresiva más moderada o severa; y que necesitan soluciones rápidas”, explica Patricia Pinto.
La urgencia con la que ingresan a la consulta responde a un nivel de exigencia que ha sobrepasado los límites biológicos y emocionales. Según indica la psicogerontóloga, esto ocurre “porque están demasiado exigidas por la pega, por el cuidado de los hijos, de los papás y también por sus propias dificultades”.
“Yo no tengo tiempo para mí”
Detrás de la postergación sistemática de la salud mental no solo hay agendas colapsadas, sino también mandatos culturales profundamente internalizados sobre la autoexigencia y el rol de cuidadora. Las mujeres de esta generación aprendieron que mostrarse fuertes y resolver los problemas del entorno es una obligación permanente.
“Algo que no siempre muestran las estadísticas, pero que sí vemos en la clínica, es que las mujeres que están cuidando a sus hijos y empezando a cuidar también a sus padres son muy autoexigentes consigo mismas y con su entorno”, destaca Pinto.
Esta entrega absoluta hacia los demás invisibiliza las señales de alerta corporales y psicológicas. El cansancio extremo se confunde con la rutina y la consulta se ve como un “lujo” para el cual no hay espacio. La especialista de Espacio Reconto resume esta encrucijada de manera clara: “Allí aparece esto de ‘yo no tengo tiempo para mí’, ‘yo no tengo tiempo para cuidarme’, pero sí lo hacen para sus hijos, para sus padres, para su pareja y para las exigencias laborales o el trabajo de la casa”.
El rol de Espacio Reconto: Cuidar a las que cuidan
Una de las dinámicas más habituales que relata Patricia Pinto en el reportaje es que el ingreso de estas mujeres a la salud mental suele ser indirecto. Muchas de ellas se acercan inicialmente a Espacio Reconto buscando orientación, herramientas o soluciones para la atención y bienestar de sus padres mayores.
Sin embargo, es justamente en ese proceso de asesoría donde se hace evidente el nivel de desgaste y burnout que ellas mismas cargan. Al notar esta realidad, el centro las invita a participar en consejerías familiares, abriendo un canal de contención emocional y entregando herramientas prácticas orientadas exclusivamente a su propio bienestar.
El mensaje de las especialistas es unánime: la resiliencia no significa soportar el malestar de forma individual hasta el colapso. Reconocer los síntomas —como la fatiga persistente, el insomnio severo o la ansiedad constante— y pedir ayuda a tiempo es el primer paso para romper un ciclo de postergación que afecta la calidad de vida. Cuidar de uno mismo no es un acto de egoísmo; es la base para poder sostener, de manera sana, las historias de nuestras familias.
¿Te sentiste identificada o notas este nivel de agotamiento en alguna mujer de tu entorno? En Espacio Reconto contamos con un equipo multidisciplinario especializado en psicología, neuropsicología y terapia ocupacional para acompañarte. Te invitamos a conocer nuestras modalidades de atención en terapia psicológica, ocupacional y consejería familiar.



